martes, julio 03, 2007

Enredos de cama

Vivíamos en un extraño loft de cama gigante, dos de mis mejores amigas y yo: Hooligan y Florecilla. La tercera, la Hermana, estaba de visita, y ponía a punto su bici rosa para recorrer las calles de su nuevo hogar en el norte.
Enfrente de casa había un parque, un parque de niños correteando, y, en medio, una papelería-quiosco. El vikingo trabajaba allá: alto, fuerte, atractivo, de largo pelo castaño. A mis compañeras les daba mucho morbo, y algo de respeto.
A mí, me podía mi curiosidad: por lo desconocido, por los idiomas, por las tierras lejanas. Nos habíamos hecho colegas.
Allá iba yo, a buscarlo a su caseta, y me lo llevaba a casa. Florecilla era mi amiga fiel, y era lo único que podía hacer por ella. Lo había dejado claro, era un sueño, pero tenía que ser yo. Además, era el cebo, porque era amiga del vikingo, y porque él me deseaba.
Frente a frente nos encontrábamos los tres: ellos me miraban, yo les miraba; nadie hacía nada, pero era obvio que esperaban que fuese yo. Pasaba el rato, y yo... me echaba a llorar. Y ya no paraba. Encerrada en mi interior, lo único que conseguía decir, desesperada, era: 'No puc, l'estime, no pot ser', olvidando que el vikingo no entendía mi idioma, olvidando que, entre tanto balbuceo, era difícil entender nada. Pero ellos comprendían, y, a pesar de la desilusión de sus caras, venían y me consolaban.
Llegaba la Hooligan, y yo pensaba... ¿por qué no ella?. Ella tenía reticencias por su parentesco con Florecilla, y ésta, porque pensaba que Hooligan es incapaz de compartir a nadie en la cama.
La última escena se componía del momento en que, más tarde, Florecilla me contaba su hazaña.
Pero eso ya es su sueño, es parte de otra historia.
Me he despertado sobresaltada, feliz de ver la luz, y, por una vez, de estar sola en la cama. Florecilla desayunaba en la cocina, y se ha reído al oir mis vicisitudes nocturnas: 'pero no me cuentes eso, bonica, que me pongo mala'.
Para mí ha sido una pesadilla, una pesadilla en la que demasiada realidad de los últimos tiempos anda mezclada...

9 comentarios:

Blogger Burnout. ha dicho...

Bueno, a veces los sueños se hacen realidad. Ayer soñé con un colgante de plata que he encontrado por casualidad en una tiendecilla del metro...
Nunca subestimes tu subconsaciente.
Un saludo.

7:44 p. m.  
Blogger Para, creo que voy a vomitar ha dicho...

Eso del vikingo me ha recordado a la peli "Hola, ¿estás sola?"..., seguro que el prota de tu sueño no se llamaba Olaf? :)

Qué bien poder ponerle cara a Florecilla y Hooligan!!!

Besos!!!

Pd: Me encanta la crema esa que te echas..... jajajajaja ;)

10:12 p. m.  
Blogger querida_enemiga ha dicho...

¡¡A mi también me has recordado a la peli de Hola estás sola!!

10:03 a. m.  
Blogger claradriel ha dicho...

Chic@s, mi subconsciente es un pozo sin fondo.

Ya véis qué cosas... el sábado vi 'Hola, ¿estás sola??

Qué acertaditos habéis estado...
pero, eso sí, Olaf (Arcadi Levin) era más desgarbado que mi vikingo.
=)


BURNOUT...
a mí me han ocurrido cosas extrañísimas con los sueños, y me los tomo muy en serio.

ARC,
a que en persona parecen otra cosa?? Ha, ha.
Yo también estoy contenta de ponerle cara, voz y principio de amistad a la fuente de inspiración de muchos de tus vómitos...


Querida Enemiga,
curiosa historia de amor,
pero preciosa, verdad??

10:14 a. m.  
Anonymous Carmen ha dicho...

llorar dentro y fuera del sueño, eso me ha pasado alguna vez... me encantó el cameo de la tercera, la Hermana, imaginar como alguien pone "a punto su bici rosa para recorrer las calles de su nuevo hogar del norte" :)

qué gusto despertar algunas veces, eh??

por aquí duermo mucho y bien. Lento, todo va muy lento.. el tiempo se estira como un chicle. Ya te contaré, preciosa.

Un besazo

12:42 p. m.  
Blogger juan rafael ha dicho...

Yo casi nunca me acuerdo de mis sueños. Seguro que me pierdo muchas cosas.
Consejo: pónte una foto mía en la cabecera, seré tu angel de la guarda. ;-)
Besos.

1:40 p. m.  
Blogger Estefani ha dicho...

Creo que los sueños nos recuerdan lo que debemos hacer despiertos.
Pero yo suelo olvidarlos al despertar.

1:51 p. m.  
Blogger claradriel ha dicho...

Carmen,
en este caso no desperté llorando, pero me ha ocurrido en ocasiones. También despertar enojada con alguien (inocente,haha), tener revelaciones en sueños y encontrar grandes cosas...

Los sueños no tienen límite, son algo esencial de la realidad.

Dulces dulces, para tí.


Juan rafael,
vaya caca, con lo que mola!!

Tengo una lámina de un ángel de la guarda que se cae de vieja pero a la que aprecio mucho. Ya ves. ;)


Estefani,
haha.
Has probado a pensarlo nada más despertarte, y apuntarlo corriendo??
Si no te acuerdas, igual te pierdes grandes cosas...

5:46 p. m.  
Blogger barbara ha dicho...

Cuants dies sense passar per aqui
un petonas

10:38 p. m.  

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